lunes, 28 de septiembre de 2015

EL NIÑO QUE SOÑABA CON DINOSAURIOS

Cambio de tercio. Mi siguiente pregunta es: “¿La actual crisis económica mundial, nos revela un cambio de paradigma más profundo?

Jordi responde unos segundos después: “La verdad es que el progreso de la humanidad en los últimos siglos se ha basado siempre en la expansión geográfica y  su correspondiente expansión económica. Y las guerras han sido la consecuencia de esto, ¿no? Pero ahora ya estamos en una situación en la que la humanidad ya no puede expandirse más, y de hecho, buena parte del mundo está ya desarrollado, con lo que hemos llegado a un sistema cerrado. Las crisis anteriores eran crisis de factores externos (recursos, crisis climáticas, etc.), las últimas crisis son cada vez más crisis internas del sistema. Es el mismo sistema el que entra en crisis, ¿no? Lo comentaba en una ocasión con Eudald Carbonell, el arqueólogo, y no está claro si ésta es una crisis sistémica, pero es posible que estemos cerca de la misma. Y entonces, sí que se producirá un cambio de estructura social porque ya no se podrá sostener el motor actual de la economía.”

Volvemos de nuevo a la paleontología. Le pregunto: “El arte rupestre se puede interpretar como una manifestación simbólica de un exceso de emotividad evolutiva del homo sapiens?”

Jordi Agustí responde: “ Ésta es precisamente mi teoría. El arte rupestre, al que los especialistas no les gusta llamar arte, era la obra de unos chamanes. Lo que pintaban era como la conexión entre la tribu y otro mundo. Estas pinturas están en lugares recónditos, como en el fondo de cuevas, donde se celebraban ceremonias entorno al fuego, y donde estos mediadores con el más allá experimentaban ciertas alucinaciones, tal vez por la ingestión de sustancias alucinógenas.  Ahora bien, ¿por qué?... Para mí la explicación radica en la complejidad de nuestro cerebro. Nuestro grado de emotividad es muy alto, y posiblemente esto haya originado esta expresión artística. Y entonces surge la pregunta: ¿para qué sirve el arte?...Pues nadie lo sabe… No sirve para nada, ¿no?...Yo siempre me rió un poco de mis colegas que se preguntan por qué nuestros antepasados hace veinte mil años realizaban pinturas en las cuevas si nosotros no sabemos por qué hoy la gente pinta grafitis en nuestras calles.  En mi opinión este exceso de emotividad, que proviene de la estructura de nuestro cerebro, sería una explicación del origen del arte.”


Jordi Agustí sonríe satisfecho. Le lanzo mis siguiente cuestión: “Mi pregunta está relacionada con lo que acabas de explicar. ¿Por qué nosotros, aparentemente, somos la única especie animal que fabrica objetos que no sirven para nada, como joyas o esculturas?”

Jordi Agustí responde: “Todo ello está relacionado con la explosión del pensamiento simbólico que se da en nuestra especie del homo sapiens. Hay algo de pensamiento simbólico en los neandertales, pero sobretodo es en nuestra especie en la que el arte parietal o rupestre alcanza niveles que nunca antes se habían logrado. Consecuentemente, interpreto la aparición de estos objetos inútiles como una relación con la estructuración de los grupos y de la sociedad. Es decir, en un principio pensamos que podían ser grupos muy agresivos y que hubiese habido una fuerte competencia entre los machos, como sucede con los primates. Más tarde surge el arma y te puedes cargar al vecino (como en la escena de 2001 Una Odisea en el Espacio). Sin embargo luego el arma ya no es necesaria, y solo con mostrarla ya se posee el mando. Se trata de un signo de soberanía, ¿no? Para mí, todos esos objetos inútiles como las joyas se acaban convirtiendo en atributos del poder por parte de unos cuantos que permiten estructurar la agresividad de las sociedades.”


Jordi Agustí, paleontólogo  (Reflexiones con Francesc Montejo)


http://t.co/8w1ZLtR9AP  (LITURGIAS IMPERFECTAS)



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